Las salidas de la depresión (I)
La política financiera
A partir del momento en que el sector financiero se vió afectado y hundido se empezaron a tomar decisiones a nivel nacional. En EE.UU. se creó la Emergency Banking Act (Ley de Emergencia Bancaria) presentada por el presidente Roosvelt que, aprobada por el Congreso, concedía plenos poderes al presidente para legislar en materia financiera.
También se llevó a cabo una medida para recuperar la confianza de los ciudadanos respecto las entidades financieras realizando banking holiday que consistía en cerrar todos los bancos y comprobar su solvencia. Una vez comprobada la solvencia prestar ayudas estatales a los bancos viables.
Dichas ayudas estatales se realizaban a traves de la RFC (Corporación para la Reconstrucción Financiera) que compraba capital y obligaciones de los bancos. La creaciñon del New Deal amplió su actuación adquiriendo acciones y obligaciones de empresas y llevó a cabo la prestación de créditos. La RFC no pudo revitalizar el mercado pero sí logró detener el hundimineto del sector financiero.
Más tarde se creó una nueva ley (Glass-Steagall Banking Act) que dividía los bancos en bancos comerciales y bancos de inversión. Además, los bancos tenían que cubrir sus depósitos con un seguro obligatorio y se creaba un mecanismo que evitara la desviación de los créditos hacia la actividad bursátil para evitar así, la repetición de la misma crisis por los mismos errores cometidos. Por otro lado, la ley creaba instituciones de crédito estatal para actividades como la agricultura, la indústria o el comercio exterior que fueron las que se vieron más afectadas por la crisis.
En el caso de la bolsa se creó la Comisión de Valores y Cambio en la que constaba la prohibición de operaciones a plazo y también la inspección bursátil.
Opinión personal
En mi opinión, las actuaciones que se hicieron para enfrentarse a la crisis que hundió el sector financiero, fueron eficaces y representaban el camino hacia un suelo solido para la economía estadounidense.
Por lo tanto, creo que el traspaso del poder de legislación en materia financiera en manos del presidente Roosvelt suponía un factor de confianza para los ciudadanos de manera que significó una leve reactivación del sistema financiero. Además, las ayudas estatales para los bancos viables, afectados por la crisis, eran también considerados factores de recuperación de confianza de los clientes, de manera que su mentalidad cambiaba poco a poco hacia la mentalidad anterior a la crisis.
Otro método que me parece interesante para sacar adelante el sector financiero es la compra de acciones y obligaciones de empresas y bancos por parte de la RFC y la New Deal. También considero eficaz el control de la bolsa mediante la inspeccion y la prohibición de operaciones a plazo para evitar así, la repetición de las desastrosas consecuencias.
lunes, 4 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
Historia económica mundial 9
La crisis de los años 30
Durante los felices años veinte y hasta 1929 en EE.UU. se experimentaba una buena época de consumo y un buen nivel de vida entre los ciudadanos que, a la vez de disponer de comodidades que proporcionaban las innovaciones, podían ahorrar parte de sus sueldos. Estos ahorros fueron invertidos en la Bolsa que representaba un buen negocio teniendo en cuenta la subida de las cotizaciones. Ahora bien, en 1929 llegó un momento en que hubo una fuerte bajada de las cotizaciones que hizo perder gran parte de los ahorros de los inversores.
Pero las principales causas de la crisis fueron los problemas agrícolas provocados por la desfase entre la oferta y la demanda, es decir el crecimiento constante de la oferta y la menor demanda. Este hecho hizo que cayeran los precios y quedaran elevados excedentes. Se adoptarion varias soluciones entre las cuales la compra de los excedentes por parte del Estado para evitar así, la pérdida aún mayor de los precios; y por otra parte la exportación de los excedentes que resultó inútil ya que la recuperación de Europa y los precios más competitivos de las otras potencias exportadoras (especialmente de trigo) suponían una exportación menos eficaz de los excedentes estadounidenses y a unos precios más altos que los competitivos.
Además, había un porcentage de explotaciones endeudadas que, con la caída de los precios, no podían cubrir las deudas y los gastos de explotación a través de los bajos ingresos generados.
Por otra parte, también existían problemas en la producción industrial, en los salarios y en los beneficios. Entre 1920 y 1929 la producción subió un 50% y el empleo disminuyó un 6%. Mientras tanto el aumento de la producción proporcionaba un leve aumento en los salarios pero, no obstante, existía una mejora en la capacidad adquisitiva de la gente ya que los precios agrarios habían caido considerablemente, había disminuido la durada de la jornada laboral y había aumentado el trabajo femenino que suponía ingresar en la família dos salarios.
Ahora bien, la productividad por parte de los ricos propietarios y la poca disminución de los precios de los productos industriales provoco una gran acumulación de beneficios que hicieron aumentar aún más el reparto desigual de la renta. Así, unos poco representaban una gran parte de los ahorros.
Pronto, la producción empezó a crecer más deprisa que la capacidad de compra de los consumidores. Además, las exportaciones de los excedentes que provenían de la diferencia entre la oferta y la demanda resultaban innecesarias ya que había una pérdida de valor de las monedas, unas barreras arancelarias elevadas y una rápida recuperación económica de Europa que proporcionaba unos precios competitivos.
Con estos problemas graves y la elección de políticas ineficacez por parte de los empresarios que consistían en paralizar las inversiones para evitar la sobreproducción y desviar los beneficios de las empresas hacia las finanzas en un mal momento fueron, los causas fundamentales de la crisis de los años treinta.
Opinión personal
En mi opinión, tanto en la agricultura como en la indústria se llevaron a cabo producciones mucho más elevadas que la demanda que representaban los consumidores. Este hecho fue innecesario y provocó tanto la bajada de precios como la mala gestión de los stocks acabados que quedaban de la diferencia entre la oferta y la demanda. Por lo tanto, dicho error de producción comportó unos ingresos inferiores a los costes, especialmente en la agricultura. Muchos agricultores empezaron a pedir créditos que no podían devolver y acabaron sin propiedades. En cambio en los sectores relacionados con los bienes de consumo duradero (incluida la construcción) en vez de llevarse a cabo políticas de disminución de los precios o el aumento de salarios se paralizaron las inversiones y se empezó a invertir en las finanzas. Eso hizo que disminuyeran las ventas y los salarios. Muchas empresas se endeudaron y no pudieron llevar a cabo la producción cuyo hecho provocó el aumento del paro. La disminución de los salarios significó la disminución aún mayor del consumo y un aumento de los créditos pedidos.
Por esa razón, la crisis de los años treinta se parece a la crisis actual tanto en los sectores afectados como en la ignoráncia de las entidades financieras y la aplicación de negocios totalmente ineficacez con expectativas irreales y llevados con poca responsabilidad.
Durante los felices años veinte y hasta 1929 en EE.UU. se experimentaba una buena época de consumo y un buen nivel de vida entre los ciudadanos que, a la vez de disponer de comodidades que proporcionaban las innovaciones, podían ahorrar parte de sus sueldos. Estos ahorros fueron invertidos en la Bolsa que representaba un buen negocio teniendo en cuenta la subida de las cotizaciones. Ahora bien, en 1929 llegó un momento en que hubo una fuerte bajada de las cotizaciones que hizo perder gran parte de los ahorros de los inversores.
Pero las principales causas de la crisis fueron los problemas agrícolas provocados por la desfase entre la oferta y la demanda, es decir el crecimiento constante de la oferta y la menor demanda. Este hecho hizo que cayeran los precios y quedaran elevados excedentes. Se adoptarion varias soluciones entre las cuales la compra de los excedentes por parte del Estado para evitar así, la pérdida aún mayor de los precios; y por otra parte la exportación de los excedentes que resultó inútil ya que la recuperación de Europa y los precios más competitivos de las otras potencias exportadoras (especialmente de trigo) suponían una exportación menos eficaz de los excedentes estadounidenses y a unos precios más altos que los competitivos.
Además, había un porcentage de explotaciones endeudadas que, con la caída de los precios, no podían cubrir las deudas y los gastos de explotación a través de los bajos ingresos generados.
Por otra parte, también existían problemas en la producción industrial, en los salarios y en los beneficios. Entre 1920 y 1929 la producción subió un 50% y el empleo disminuyó un 6%. Mientras tanto el aumento de la producción proporcionaba un leve aumento en los salarios pero, no obstante, existía una mejora en la capacidad adquisitiva de la gente ya que los precios agrarios habían caido considerablemente, había disminuido la durada de la jornada laboral y había aumentado el trabajo femenino que suponía ingresar en la família dos salarios.
Ahora bien, la productividad por parte de los ricos propietarios y la poca disminución de los precios de los productos industriales provoco una gran acumulación de beneficios que hicieron aumentar aún más el reparto desigual de la renta. Así, unos poco representaban una gran parte de los ahorros.
Pronto, la producción empezó a crecer más deprisa que la capacidad de compra de los consumidores. Además, las exportaciones de los excedentes que provenían de la diferencia entre la oferta y la demanda resultaban innecesarias ya que había una pérdida de valor de las monedas, unas barreras arancelarias elevadas y una rápida recuperación económica de Europa que proporcionaba unos precios competitivos.
Con estos problemas graves y la elección de políticas ineficacez por parte de los empresarios que consistían en paralizar las inversiones para evitar la sobreproducción y desviar los beneficios de las empresas hacia las finanzas en un mal momento fueron, los causas fundamentales de la crisis de los años treinta.
Opinión personal
En mi opinión, tanto en la agricultura como en la indústria se llevaron a cabo producciones mucho más elevadas que la demanda que representaban los consumidores. Este hecho fue innecesario y provocó tanto la bajada de precios como la mala gestión de los stocks acabados que quedaban de la diferencia entre la oferta y la demanda. Por lo tanto, dicho error de producción comportó unos ingresos inferiores a los costes, especialmente en la agricultura. Muchos agricultores empezaron a pedir créditos que no podían devolver y acabaron sin propiedades. En cambio en los sectores relacionados con los bienes de consumo duradero (incluida la construcción) en vez de llevarse a cabo políticas de disminución de los precios o el aumento de salarios se paralizaron las inversiones y se empezó a invertir en las finanzas. Eso hizo que disminuyeran las ventas y los salarios. Muchas empresas se endeudaron y no pudieron llevar a cabo la producción cuyo hecho provocó el aumento del paro. La disminución de los salarios significó la disminución aún mayor del consumo y un aumento de los créditos pedidos.
Por esa razón, la crisis de los años treinta se parece a la crisis actual tanto en los sectores afectados como en la ignoráncia de las entidades financieras y la aplicación de negocios totalmente ineficacez con expectativas irreales y llevados con poca responsabilidad.
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