La crisis de los años 30
Durante los felices años veinte y hasta 1929 en EE.UU. se experimentaba una buena época de consumo y un buen nivel de vida entre los ciudadanos que, a la vez de disponer de comodidades que proporcionaban las innovaciones, podían ahorrar parte de sus sueldos. Estos ahorros fueron invertidos en la Bolsa que representaba un buen negocio teniendo en cuenta la subida de las cotizaciones. Ahora bien, en 1929 llegó un momento en que hubo una fuerte bajada de las cotizaciones que hizo perder gran parte de los ahorros de los inversores.
Pero las principales causas de la crisis fueron los problemas agrícolas provocados por la desfase entre la oferta y la demanda, es decir el crecimiento constante de la oferta y la menor demanda. Este hecho hizo que cayeran los precios y quedaran elevados excedentes. Se adoptarion varias soluciones entre las cuales la compra de los excedentes por parte del Estado para evitar así, la pérdida aún mayor de los precios; y por otra parte la exportación de los excedentes que resultó inútil ya que la recuperación de Europa y los precios más competitivos de las otras potencias exportadoras (especialmente de trigo) suponían una exportación menos eficaz de los excedentes estadounidenses y a unos precios más altos que los competitivos.
Además, había un porcentage de explotaciones endeudadas que, con la caída de los precios, no podían cubrir las deudas y los gastos de explotación a través de los bajos ingresos generados.
Por otra parte, también existían problemas en la producción industrial, en los salarios y en los beneficios. Entre 1920 y 1929 la producción subió un 50% y el empleo disminuyó un 6%. Mientras tanto el aumento de la producción proporcionaba un leve aumento en los salarios pero, no obstante, existía una mejora en la capacidad adquisitiva de la gente ya que los precios agrarios habían caido considerablemente, había disminuido la durada de la jornada laboral y había aumentado el trabajo femenino que suponía ingresar en la família dos salarios.
Ahora bien, la productividad por parte de los ricos propietarios y la poca disminución de los precios de los productos industriales provoco una gran acumulación de beneficios que hicieron aumentar aún más el reparto desigual de la renta. Así, unos poco representaban una gran parte de los ahorros.
Pronto, la producción empezó a crecer más deprisa que la capacidad de compra de los consumidores. Además, las exportaciones de los excedentes que provenían de la diferencia entre la oferta y la demanda resultaban innecesarias ya que había una pérdida de valor de las monedas, unas barreras arancelarias elevadas y una rápida recuperación económica de Europa que proporcionaba unos precios competitivos.
Con estos problemas graves y la elección de políticas ineficacez por parte de los empresarios que consistían en paralizar las inversiones para evitar la sobreproducción y desviar los beneficios de las empresas hacia las finanzas en un mal momento fueron, los causas fundamentales de la crisis de los años treinta.
Opinión personal
En mi opinión, tanto en la agricultura como en la indústria se llevaron a cabo producciones mucho más elevadas que la demanda que representaban los consumidores. Este hecho fue innecesario y provocó tanto la bajada de precios como la mala gestión de los stocks acabados que quedaban de la diferencia entre la oferta y la demanda. Por lo tanto, dicho error de producción comportó unos ingresos inferiores a los costes, especialmente en la agricultura. Muchos agricultores empezaron a pedir créditos que no podían devolver y acabaron sin propiedades. En cambio en los sectores relacionados con los bienes de consumo duradero (incluida la construcción) en vez de llevarse a cabo políticas de disminución de los precios o el aumento de salarios se paralizaron las inversiones y se empezó a invertir en las finanzas. Eso hizo que disminuyeran las ventas y los salarios. Muchas empresas se endeudaron y no pudieron llevar a cabo la producción cuyo hecho provocó el aumento del paro. La disminución de los salarios significó la disminución aún mayor del consumo y un aumento de los créditos pedidos.
Por esa razón, la crisis de los años treinta se parece a la crisis actual tanto en los sectores afectados como en la ignoráncia de las entidades financieras y la aplicación de negocios totalmente ineficacez con expectativas irreales y llevados con poca responsabilidad.
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